lunes, 30 de noviembre de 2015

SE MONTA EL LIO EN EL DERBY

Cuando Jesús Gil y Gil llegó a la presidencia del Atlético de Madrid tuvo como principal objetivo de sus críticas los presuntos favores que permanentemente recibía el Real Madrid, en especial en el apartado arbitral.El antimadridismo del mandatario se manifestaba en una retaila de declaraciones incendiarias contra el potente rival madrileño.
A Gil le costaba dar con la tecla para crear un equipo competitivo, su primer año había acabado en decepción tras cesar a Menotti y despedir a Ufarte por no querer aceptar las imposiciones presidenciales en materia de alineaciones.. En su segunda temporada, la 88-89, la apuesta por Jose María Maguregui había dado lugar a otro fiasco; apenas duró cinco jornadas con una sólo victoria, un empate y tres derrotas. Luego le dio por contratar a un inglés, Ron Atkinson, que para variar no se comió el turrón: el mandatario le acusaba de no dar un palo al agua y puso a su segundo de primer entrenador, Colin Addison.
Pero a corto plazo, de la mano de Atkinson los resultados del Atlético mejoraron algo. El 3 de diciembre se visitaba el Bernabéu, y una semana antes el Real Madrid le hizo saber a Gil que no era procedente que acudiera al palco. El sorianao respondió desafiante que a lo mejor se presentaban con el equipo juvenil y llegó a plantearselo, pero la normativa federativa lo impedía. Además el año anterior había ganado 0-4 y tenía sueños de repetir la hazaña.
El día señalado se jugó el partido finalmente. A los cinco minutos marca el Madrid a la salida de un córner , pero apenas diez minutos mas tarde empata el Atlético. Es un duelo intenso en el que se suceden ocasiones para uno y otro bando. 

En la segunda parte el juego se endurece. Futre simula una caida en el área blanca y los madridistas se lo recriminan, en especial el portero Buyo, que tiene su primera enganchada con el portugués. Mas tarde el defensa Tendillo caza al luso por detras y el árbitro, el andaluz Martín Navarrete, le saca tarjeta roja (con los criterios actuales sería procedente, pero entonces se permitía mas dureza en los terrrenos de juego): Esta decisión condiciona la labor del colegiado durante el resto de partido ya que trata malamente de compensar y pierde el control de la contienda En una jugada en banda, Buyo sale de su portería por una pelota, Futre se acerca y los dos hacen teatro en su caida. Orejuela, centrocampista atlético, se acerca para poner paz y el portero blanco hace aspavientos simulando la agresión. El árbitro, nervioso, expulsa a Orejuela. Unos minutos mas tarde, el meta gallego hace una entrada alevosa a Manolo cuando encaraba la porteria del Madrid y sólo es sancionado con amarilla. Para complicarlo todo, el Madrid gana el partido con un gol en el minuto 91, obra de Martín Vazquez con tres jugadores madridistas en fuera de juego, aunque no intervenían eso sí en la jugada.
Al día siguiente salta el escándalo: una cámara situada detrás de la portería del Madrid demuestra que en la jugada de la expulsión de Orejuela, Buyo ha simulado e incluso agredido al mismo. Jesús Gil entra en cólera y va de emisora en emisora despotricando contra Buyo, el Real Madrid y la adulteración de la competición. Una ola de críticas se ceban sobre el guardameta pòr su actitud antideportiva.y el Comité de Competición entra de oficio en el caso aplicándole una sanción de cuatro partidos.Gil llega hasta a pedir su inhabilitación. Lo cierto es que es muy probable que esa actuación condicionara bastante que el gallego no fuera nunca el portero titular de la selección en unos años en los que se cuestionaba bastante a Zubizarreta, pero la imagen de Buyo salió muy mal parada. Se trataba de un portero muy ágil y de buenos reflejos, pero algunas actuaciones del mismo eran mas bien excéntricas.
El partido desata además una rivalidad considerable entre Futre y Buyo. Para el portugués el batir al cancerbero blanco se convierte en una obsesión y, de hecho, jugará ante el Real Madrid los mejores partidos de su estancia en España. En una ocasión declaró
"Con Buyo tenía mucha rivalidad. Tenía su foto colgada en el espejo desde 15 días antes de jugar. Todas las noches al acostarme le miraba y me motivaba. Y al despertarme igual, era lo primero que veía por las mañanas y pensaba 'le voy a reventar'", comentó el portugués en una entrevista facilitada por el Atlético de Madrid . Años mas tarde, en la final de Copa del 92, Futre culminará su venganza con un gran gol, celbrado de esta guisa "Toma Buyo, toma......".

Con el paso de los años los dos principales protagonistas limarían sus asperezas y hasta consiguieron tener una buena relación; hoy no es infrecuente que particpen en actos solidarios y sean entrevistados juntos en vísperas de un derby. Hasta los presidentes de aquellos años, los inimitables Ramón Mendoza y Jesús Gil, terminaron siendo amigos. Pero aquel 3 de diciembre de 1988, la guerra deportiva se declaró en la capital.


miércoles, 22 de julio de 2015

ARCONADA: DE HÉROE A VILLANO



Luis Arconada era de los puntales del fútbol español en el comienzo de los años 80. De una agilidad asombrosa y capaz de llegar a balones considerados imposibles fue el símbolo de la Real Sociedad campeona de las Ligas de 1981 y 1982, y no pocos le señalaban como el mejor portero del mundo. En la selección española asumió la titularidad después del Mundial de 1978, desbancando a cancerberos de la época como el madridista Miguel Ángel. Cuando el campeonato del mundo llegó España en 1982, el era una de las grandes esperanzas para un buen papel.

 Pero las cosas distaron de salir bien. El equipo entrenado por Jose Emilio Santamaría no dio ni una y apenas pudo pasar la fase previa de milagro. En el tercer partido de la misma contra Irlanda, Arconada no blocó bien un centro en apariencia sencillo y dejó campo libre a que un delantero verde le fusilara. La derrota por 0-1 con Eire condenó a España a un complicado grupo en segunda fase en la que se iba a encontrar a Alemania e Inglaterra. Contra los teutones la historia se repitió: el meta vasco no detiene un disparo a portería y el delantero Litibarsky aprovecha para inaugurar el marcador. Alemania ganó 1-2 y la selección dijo adiós de forma triste. Todo el equipo fue un desastre, pero muchos señalaron al portero como uno de los principales culpables y además empezaron a circular rumores maliciosos respecto a sus medias….que no llevaban las bandera española. Eran duros años del problema vasco y había mucha suspicacia al respecto, amén de la clásica necesidad de buscar chivos espiatorios ante los fracasos. El humorista Forges lo denominó “Arcomanta”, cuando apenas un mes antes era un ídolo de la afición.
 Dos años después España fue a Francia a jugar la Eurocopa de naciones tras el milagroso 12-1 a Malta. Arconada seguía siendo el portero titular y capitán de la selección, pese a que la época dorada de la Real Sociedad empezaba a quedar atrás. Miguel Muñoz era ahora el seleccionador nacional y su primera decisión fue “limpiar” del equipo todo vestigio del desastre mundialista, pero mantuvo algunos elementos como el meta vasco, Camacho, Santillana o Gordillo. Algunas voces pedían una oportunidad a para Zubizarreta, meta destacado y joven del Athletic de Clemente, reciente campeón de Liga y Copa, pero el donostiarra se mantuvo.
La Eurocopa no empezó con muy buena pinta. Apenas se empató con mal juego y bastante fortuna ante Rumanía y Portugal. El tercer duelo era con Alemania, vigente campeona y finalista del Mundial del 82. Se mejora la imagen pero los minutos pasan y el marcador no se mueve cuando sólo la victoria da el pase a semifinales. Alemania puede sentenciar pero se encuentra con Arconada que realiza felinas intervenciones que abortan goles casi seguros. En el minuto 89 surge el milagro; el defensa Maceda caza un espectacular testarazo que supone el 1-0 y la sorprendente eliminación de los favoritos.
 Días mas tarde llegan las semifinales ante la incipiente Dinamarca. Otro partido de infarto. Se adelantan los daneses pero el providencial Maceda empata la contienda. Al final del encuentro el capitán vuelve a ser decisivo: neutraliza dos disparos a bocajarro de los daneses que tenían todo lo necesario para convertirse en gol. Se llegan a los penaltis y España gana 4-3. Contra todo pronóstico, España se planta en la final de la Eurocopa ante los anfitriones franceses que cuentan con el mejor equipo de su historia: Platini, Gires, Luis Fernández o Tigana hacen un fútbol exquisito y juegan es casa, aunque lo han pasado muy mal en semifinales contra Portugal.
 La finalísima se juega en el Parque de los Príncipes de París y casi nadie otorga opciones a los españoles que además cuentan con ausencias esenciales en defensa: nada menos que Maceda y Gordillo por sanción y Goikoechea por lesión. El combinado español sin embargo cuenta con algunas bazas: su gran espíritu de lucha y el gran momento de forma de su guardameta, el mejor de la Eurocopa. Arconada, Urquiaga, Salva, Gallego, Julio Alberto, Señor , Francisco, Victor, Camacho, Santillana y Carrasco saltan al terreno de juego y no se amedrentan ante la calidad gala. Incluso puede decirse que el choque está muy equilibrado. Platini, descomunal toda la Eurocopa con nueve goles, no puede desprenderse del marcaje de Camacho y en ataque Santillana y Carrasco plantean problemas a la retaguardia local. Incluso un remate del primero es sacado bajo palos por Luis Fernández cuando ya se cantaba  el 0-1.

 En la segunda parte sigue la misma tónica. Llega el minuto 55 y un leve contacto sobre un atacante francés es señalado por el árbitro checo Christov como falta fuera del área ante las protestas de los indignados españoles que empiezan a percibir los tintes caseros del trencilla. Es un lanzamiento idóneo para Platini, consumado experto en tales lances. El capitán francés lanza raso intentando sorprender, pero Arconada bloca la pelota sin aparentes dificultades. Los jugadores españoles empiezan a dirigirse como si de un saque de puerta se tratara cuando comprueban atónitos que al meta se le ha escurrido el balón y el mismo se ha introducido en la portería. Una cantada en toda regla del mejor portero de la Eurocopa que , pese a los esfuerzos hispanos, no puede ser remontada. En el minuto 90, en plena embestida de los de Muñoz, Bellone sella el 2-0 definitivo.
 La brillante trayectoria internacional del realista (68 partidos con España) quedó para siempre empañada por ese fallo. Se llegó a la final gracias, en gran medida, a sus intervenciones ante Alemania y Dinamarca, pero se perdió la misma en buena parte por su fallo. Así opera el caprichoso mundo del fútbol. Volvieron las susceptibilidades respecto a ese extraño gol y alguno quiso ver fantasmas donde no los había. Fue un error garrafal de un gran portero, como los han cometidos los mejores guardametas de la historia. Pero sin duda que le pasó factura: a los pocos meses dejaba de ser convocado con la selección. Una grave lesión en 1985 selló el final de su trayectoria internacional.
Cuando en 2008 la selección, al fin, ganó la Eurocopa, el portero suplete Palop tuvo un curioso y bonito gesto al subir a recoger su medalla con una camiseta idéntica a la que utilizó Arconada en la final del 84. Era un homenaje que, en cierto modo, hacía justicia a uno de los mejores jugadores de su tiempo que tuvo la mala suerte de no sujetar la pelota en el peor momento posible.



lunes, 20 de julio de 2015

SIMEONE TOMA EL MANDO DEL ATLÉTICO

El regreso a la élite del fútbol, tras el traumático descenso fue complicado para el club del Manzanares. Deambulo unos años en tierra de nadie de la tabla clasificatoria, sin peligro de descenso, pero mirando de lejos la cabeza de la Liga. Apenas Fernando Torres aportaba esperanza a la inasequible afición colchonera, hasta que el madrileño ,viendo que el futuro deportivo era mas bien escaso, pidió ser traspasado. Con los casi 40 millones que pagó el Liverpool, el Atlético financió la compra de un gran delantero, Forlán, que unido a el jovencísimo Agüero, estrella emergente del fútbol argentino fichado un año antes, incrementaron la competitividad de los rojiblancos que volvieron a Europa siendos cuartos en 2008 y 2009.
En la temporada 2009-10, un nuevo cambio en el banquillo llevó a Quique Sánchez Flores al inestable puesto de entrenador colchonero. Con el soporte de sus peligrosas puntas se plantó en dos finales: ganó la Europa League en Hamburgo al Fulham inglés, acabando así con un sequía de 14 años y perdió la Copa contra el Sevilla en Barcelona. Parecía que la senda de los éxitos volvía al Calderón pero el año siguiente no consolidó la mejora: apenas una clasificación in extremis para la Europa League.
Agüero y De Gea (joven portero de la cantera convertido en revelación) siguieron el camino de tantos: emigraron a la Premier en busca de mejores contratos y posibles títulos que el Atlético no parecía en condiciones de ofrecer. Enrique Cerezo, Presidente, y Miguel Angel Gil, Director General, seguían en el ojo del huracán: la afición les identificaba con el negro periodo del gilismo y buena parte de ella les consideraba los únicos culpables de la irregularidad atlética que provocaba la huida permanente de sus figuras.
Para la siguiente temporada cambio el staff técnico; Jose Luis Caminero, vieja estrella de los 90, asumía la Secretaría Técnica y se hicieron varias incorporaciones: el turco Arda Turan, el brasileño Miranda, el centrocampista también carioca Diego Rivas en calidad de cedido y ante la presión social por la venta de Agüero, se adquirieron los servicios del destacado delantero colombiano del Oporto ,Falcao, a través de una complicada operación con fondos de inversión y se consiguió del Chelsea la cesión del joven portero belga Courtois. La economía seguía siendo precaria y no se podía acceder a los grandes nombres del mercado; las incorporaciones mas destacadas tenían un aire transitorio, ya que eran o bien cesiones o fichajes de financiación heterodoxa.
Quedaba la elección del entrenador. Se iniciaron conversaciones con Joaquín Caparrós,  pero a técnico andaluz se le requirió que cambiase de representante como condición para fichar por el Atlético a lo que el mismo se negó. Ese mismo representante, Gracía Quilón, que por aquel entonces movía los hilos de las contrataciones en el Calderón ofreció a otro representado suyo, Gregorio Manzano, que finalmente fue el seleccionado. No fue una contratación del agrado del aficionado; Manzano ya dirigió al equipo en la campaña 2003-04, sin mucho relumbrón y con el estigma de haber marginado a Movilla, un centrocampista resultón y muy atlético , que tuvo que emigrar ante la falta de oportunidades.
El comienzo, para variar, fue pobre. Pese a contar con una plantilla prometedora los resultados eran malos y algunos jugadores como José Antonio Reyes, hacían desplantes al técnico sin rubor alguno, era evidente que Manzano no daba con la tecla. Pasaban las jornadas y la cosa no mejoraba, mas bien empeoraba. Tras ser goleado en Montjuit (4-2) y perder en casa ante el Betis (0-2), la parte baja de la clasificación asediaba y los viejos fantasmas del año 2000 se aparecían de nuevo. Pero quizá lo mas sangrante fue una pancarta con el la que fue recibido en equipo en Chamartín: “Se busca rival digno para jugar derby en la capital” y es que eran nada menos que 13, los años que llevaba el Atlético sin ganarle al Madrid. Manzano se sostenía con respiración asistida, pero un ridículo en la Copa del Rey selló su destino. Ante un 2ªB, el Albacete, el Atleti perdió los dos choques y la afición volvió hacia el palco pidiendo dimisiones y responsabilidades.
Gil y Cerezo estaban acorralados y miraron a Argentina en busca de un catalizador de la crispación existente. Manzano fue destituido y se anunció la contratación de Diego Pablo Simenone, uno de los jugadores que mas huella dejó en la historia de equipo pese a sólo jugar tres temporadas, por su coraje y tesón; uno de los héroes del doblete del 96, al que contribuyó decisivamente.

Simeone había dejado las botas y se había convertido en entrenador con resultados notorios en Argentina en equipos como Estudiantes y Racing de Avellaneda, en los que consiguió los torneos de Apertura y Clausura. Su salto a Europa en el modesto Catania de la Serie A italiana no había sido tan afortunado pero desde hace años estaba en las quinielas para el banquillo del Manzanares. Cuestiones futbolísticas aparte era una referente emocional, un ídolo de una afición harta de decepciones y un excelente pararrayos para una directiva a la que le acababan las excusas. En no pocos mentideros su fichaje se vio mas como una cortina de humo que una selección basada en criterios objetivos.
Nada mas llegar señaló lo que esperaba de su equipo: lucha, entrega y contragolpe; un guiño histórico a la tradición de los mejores años del club. Su debut en Málaga en La Rosaleda dejó un empate a cero y una imagen de equipo rocoso y organizado, aunque sin mucha mordiente. Fue poco a poco remontado posiciones en la Liga, aunque el tren de la Champions se había adelantado demasiado. Pero quedaba la Europa League, una competición a doble partido que se adecuaba a las características de equipo aguerrido que buscaba el “Cholo”, como popularmente se le conoce. Pasó por encima del Lazio, Besiktas, Hannover 96 y Valencia en semifinales y se clasificó para la final en Bucarest ante el Athletic de Bilbao, que de la mano de otro argentino Marcelo Bielsa, había sido la sensación de la competición eliminando de forma muy brillante a Manchester United y Sporting de Lisboa entre otros.
 El 9 de mayo de 2012 los dos atléticos se vieron las caras. Los pronósticos apuntaban a un pequeño favoritismo bilbaíno, por el juego ofensivo desplegado por los Llorente, Javi Martinez o Ander Herrera entre otros. Pero desde el pitido inicial los madrileños fueron un bloque de hormigón que no dejo opciones a los vascos. Con un fabuloso Falcao, autor de dos goles memorables en el primer tiempo, y un admirable trabajo de todo el equipo en cuanto a anticipación, intensidad, posicionamiento en al campo y disciplina defensiva, al Atlético no le importó apenas poseer el 36% de la posesión ya que en todo momento dio sensación de superioridad. El 3-0 final no dejó lugar a dudas.

Ese día en Bucarest, no sólo llegó un título europeo más. Nació un estilo de juego y un equipo con una filosofa muy peculiar “el cholismo” que enterró mas de una década de mediocridad asumida a orillas del Manzanares con el fundamento de un colectivo capaz del máximo esfuerzo en el terreno de juego, una renovada mentalidad ganadora no exenta de realismo en cuanto a las posibilidades del equipo, así como la primacía del colectivo sobre las individualidades; 7un conjunto que pocos meses mas tarde conseguiría lo impensable: ser capaz de plantarle cara al Barça y el Real Madrid.



sábado, 6 de junio de 2015

EL TRASPASO DE FIGO CONMOCIONA EL INCIO DEL SIGLO XXI

En los días previos a la disputa de la final de la Liga de Campeones, surgió la noticia que Luis Figo era rechazado por el Barça para jugar en el partido de veteranos de Barça y Juve. Han pasado quince años, pero lo de su traspaso es una herida que el barcelonismo nunca dejará cerrar y, desde luego , goza el privilegio de ser el mas famoso y polémico de la historia.
Luis Figo era un extremo portugués que Johan Cryuuf trajo a Barcelona en 1995, como uno de los vértices de su fallido intento de recomponer el gran equipo del periodo 90-94. El técnico holandés salió del club un año después pero el internacional luso dio muestras de su gran calidad desde casi el inicio. Con el paso de los años se reafirmó como un pilar esencial del combinado azulgrana, no muy lejos en cuanto a aportación de la gran estrella brasileña, Rivaldo. Además gozaba de gran carisma entre la afición y llegó a convertirse en capitán; pero su ficha no estaba entre los mejores pagados del equipo, algo bastante injusto en función de la aportación del portugués sobre el terreno de juego.
Eran los últimos años del mandato de José Luis Núñez, un presidente que nunca había mostrado un especial aprecio por las figuras. De hecho, partía de la base que el equilibrio presupuestario del club no merecía esfuerzos extraordinarios por nadie, ya que por bueno que fuese un jugador siempre había posibilidades de sustituirlo. Lo aprendió cuando dejó marchar a Diego Armando Maradona, y justo el año siguiente ganó la Liga,  y lo había aplicado con jugadores de tanto nivel como Schuster, Laudrup, Romario o un jovencísimo Ronaldo. Así que cuando el representante de Figo, Jorge Veira le fue a reclamar un aumento, Núñez ni se inmuto: si no le gustaban sus condiciones su camino era pagar la clausula  de rescisión de 10.000 millones que tenía Figo, una cantidad que parecía fuera de cualquier equipo del mundo en ese momento.

En los últimos meses de la temporada 99-2000 se sucedieron los acontecimientos. El Real Madrid ganó su octava Copa de Europa y Núñez dejó de ser presidente del Barça tras 22 años en el cargo. Lorenzo Sanz, presidente madridista, decidió convocar elecciones de forma anticipada convencido que su éxito continental le dejaba el triunfo en bandeja y de hecho, así lo pensaba todo el mundo. Todos menos un hombre, Florentino Pérez, un importantísimo empresario de la construcción conocido en el mundo de las finanzas y que toda su vida había soñado con presidir el Real Madrid. En 1995 se había quedado a las puertas perdiendo por la mínima contra Ramón Mendoza y estaba convencido que este era su momento. Para sus planes jugó con tres argumentos: denunciar la caótica situación económica del Madrid, pese a los éxitos deportivos, una labor concienzuda de captar el voto por correo y vender a la parroquia un gran fichaje, que además sería el inicio de una política de contrataciones marcada por pagar cantidades desorbitantes por los futbolistas mas cotizados del momento. ¿Y qué mejor manera de comenzar que con el emblema del odiado rival?.
Para sus deseos Pérez curiosamente usó a una vieja leyenda del rival capitalino, Paulo Futre, estrella del Atlético de Madrid y en ese momento representante de jugadores. Futre y el agente de Figo, Veiga idearon un plan para convencer a Pérez que la operación era posible y consiguieron que Figo  se entrevistase con el candidato a la presidencia del Real.
Como ya se ha dicho en esas fechas nadie pensaba que Pérez tuviese oportunidad ante un Lorenzo Sanz, algo dormido en sus laureles y que apenas hacía campaña electoral. Después de horas de negociación Figo aceptó fichar por el Madrid si Florentino ganaba; en realidad lo que buscaba era presionar al nuevo presidente azulgrana (el Barça también vivía un proceso electoral tras la renuncia de Núñez) que saldría de la lucha de Joan Gaspart y Luis Bassat para mejorar su ficha, ya que no creía que Florentino saliese. Pero el constructor, que no las tenía todas consigo, puso una condición en el caso de que Figo se terminara echando atrás: si cualquiera de las partes no cumplía con su parte, indemnizaría a la otra con 5.000 millones de pesetas.

Cuando ante la sorpresa generalizada Florentino Pérez ganó los comicios a presidente del Madrid (en gran medida por su labor de captación de voto por correo) la bomba no tenía marcha atrás. Juan Gaspart, nuevo presidente azulgrana juró a Figo que le pagaría lo mismo que el Madrid y el internacional quiso dejar atrás su acuerdo con el Madrid, pero la clausula de indemnización establecida por Florentino ponía en un brete al agente de la estrella Jorge Veira, que tendría que pagarla de su bolsillo además de quedar descreditado como representante de jugadores para la posteridad. Un Figo angustiado  no tuvo más remido que cumplir con lo pactado y presentarse como el primer galáctico de la era moderna.
Con independencia de la calidad del jugador, el fichaje tuvo un efecto devastador sobre la presidencia de Gaspart. El club perdía a un símbolo y un referente emocional esencial. Los 10.000 millones de clausula pagados por el Madrid fueron gastados de forma precipitada en jugadores que o bien se lesionaron o dieron un rendimiento inferior al esperado. El equipo inició un periodo mas que oscuro de cinco temporadas sin levantar un solo título que acabó con la presidencia de Gaspart. Por eso quizá el rencor azulgrana hacía el extremo luso al que seguramente, se le hubiese podido retener si Núñez hubiese atendido algo sus iniciales pretensiones de aumento de salario.



sábado, 28 de febrero de 2015

EL ACHIQUE DE ESPACIOS CONQUISTA CHAMARTÍN

La temporada 1987-88 vino marcada por dos acontecimientos esenciales: fue quizá la del esplendor futbolístico de la “Quinta del Buitre” y Jesús Gil y Gil irrumpió en el panorama futbolístico hispano. Gil era un empresario de la construcción con un pasado algo turbio (había pasado por la cárcel tras el trágico derrumbe de su urbanización Los Ángeles de San Rafael, con el saldo de 69 muertes) pero su uso de la verborrea era inmenso y gracias al fichaje de Paulo Futre, estrella emergente del fútbol europeo esos años se alzó con el triunfo en las últimas elecciones a la presidencia que han celebrado en el Atlético de Madrid.
Los rojiblancos andaban algo decaídos: Vicente Calderón había muerto y el equipo venía de perder dos finales consecutivas: ante el Dinamo de Kiev en la Recopa del 86 en Lyon y ante la Real Sociedad en los penaltis, en la Copa del Rey del 87. Además veían su incapacidad de retener a figuras como Hugo Sánchez que, para mas inri, fue traspasado al Madrid. Gil volvió a convencer a la parroquia rojiblanca que se podía competir con los grandes de Europa y al fichaje del astro luso le unió el de veteranos como Andoni Goikoechea, López Ufarte, Marcos Alonso o del joven centrocampista Eusebio, procedente del Valladolid. Como nada más llegar se peleó con Luis Aragonés, tuvo que buscar entrenador y , tras intentar conseguir a Javier Clemente, contrató al argentino Cesar Luis Menotti.

Menotti, campeón del Mundo con Argentina en el polémico Mundial de 1978 y ex entrenador del Barça, siempre tuvo mas verbo que palmarés y nada más llegar empezó a utilizar como sistema táctico lo que el llamaba “achique de espacios”. Era una fórmula literaria de definir un modelo ya visto del que, eso sí, el argentino era una de los pioneros en usar:  desechar el marcaje al hombre y defender en zona adelantando mucho la defensa para hacer caer al contrario en fuera de juego; era un sistema defensivo con mucho riesgo que requería gran coordinación de la defensa y que , en caso de ejecutarse mal, dejaba al portero vendido. Su apuesta dio lugar a un intenso debate en la prensa sobre la conveniencia del mismo. Los resultados del inicio de Liga, sin ser espectaculares, parecieron dar la razón al argentino.
Mientras, el Real Madrid de los Butragueño, Míchel, Martín Vázquez, Buyo o Sanchís vivía un momento muy dulce: salió en tromba en la Liga con victorias en Cádiz (0-4), Sporting de Gijón (7-0) y Zaragoza (1-7) y eliminó al Nápoles de Maradona en la Copa de Europa. Luego lidió con el Oporto, el vigente campeón, al que le ganó en los dos campos por el mismo resultado (2-1). Tres días después de vencer en tierras portuguesas recibía al Atlético de Madrid en el Bernabéu. Por entonces los de Menotti eran los únicos que asomaban por la cabeza de la Liga cerca del Madrid.
El enésimo derby se jugó un 7 de noviembre de 1987. Ese día no dejó de llover en la capital y el campo se encontraba muy pesado. El Madrid venía de realizar un esfuerzo considerable en Oporto y el Atleti ese año no jugaba competición europea. Los rojiblancos salieron con Abel, Tomás, Juan Carlos, Arteche, Goikoechea, Alemao, Eusebio, López Ufarte, Landáburu, Futre y Julio Salinas. En el Madrid se saca a Buyo, Solana, Sanchís, Chendo, Tendillo, Michel, Martín Vázquez, Janckovic, Gordillo, Butragueño y Hugo Sánchez.
El Madrid tiene una buena oportunidad de marcar a los dos minutos pero Butragueño falla en el remate. Por el contrario el que marca el 0-1 es el Atlético por medio de Julio Salinas. Los visitantes estiran la defensa y adelantan sus líneas provocando numerosos fueras de juego en el Real, a cada avance madridista se le aparece el linier implacable levantando la bandera, lo cual lleva a la desesperación a los atacantes que tanto tino habían mostrado en los encuentros anteriores. Eso da confianza a los colchoneros que se asientan mejor sobre el terreno de juego y ven la posibilidad de ganar el partido. En la parcela ancha el internacional brasileño Alemao, se convierte en el dominador de la situación robando muchos balones y distribuyendo con la ayuda de Landáburu; en ataque la rapidez de Futre y la brega de Salinas provocan numerosos problemas a la retaguardia local y en defensa los centrales Arteche y Goikoechea cuajaron uno de los mejores partidos de sus carreras. Al final del primer tiempo se produce un robo de balón del Atlético en el centro del campo, tras una posible falta. Al acabar la jugada con parada de Buyo el árbitro, Enríquez Negreira, llama al yugoslavo Janckovic (un buen jugador que dio un excelente rendimiento durante el año y medio que estuvo) y le saca tarjeta roja, según el colegiado por insultarle tras no pitar la falta que casi cuesta un gol a su equipo.
Es la puntilla para el Madrid que, en inferioridad física, con un campo muy mojado y un rival que aborta casi todos y cada uno de sus ataques adelantando líneas, se ve a merced de un Atlético imponente sobre el terreno de juego. Una gran jugada de Futre hace el segundo y en la recta final, López Ufarte y Solana en propio meta remachan el concluyente 0-4, un resultado que daba la razón al técnico argentino que había fulminado al mejor equipo de la Liga con su atrevida apuesta. Casi veinte fueras de juego le fueron señalados al Madrid esa noche y hay que decir, que la casi totalidad fueron correctos.

Los cierto es que  esa noche de gloria no tuvo continuidad. Apenas una semana más tarde el Gijón ganaba en el Calderón (1-2) y los dos goles asturianos vinieron por errores de la defensa al aplicar la defensa adelantada. Con el tiempo se demostró que aquel Atlético no tenía jugadores precisos para ese sistema, además el paso de las jornadas demostró que la preparación física del equipo era bastante deficiente. Los colchoneros aguantaron la primera vuelta pero cayeron en picado a comienzos de la segunda y un enfurecido Jesús Gil, que había soñado con el título tras la goleada en el Bernabéu empezó a cargar contra jugadores y cuerpo técnico.
 Menotti pasó a inaugurar la inmensa lista de entrenadores fagocitados por Jesús Gil, precisamente tras perder el partido de la segunda vuelta (1-3) en campo rojiblanco, que señalaba el fin de sus opciones para pelear por la Liga. Gil habló entonces de "estafa argentina" y acusó al mundialista de ser un vago y no entrenar lo suficiente, el año siguiente contrataría a Maguregui, lo más opuesto en cuanto a forma de entender el fútbol que uno puede imaginarse.
Por su parte, el Madrid se paseó en la Liga pero vició el trauma de las semifinales perdidas en la Copa de Europa (su gran objetivo) ante el PSV. Un año más tarde otro equipo con gusto por las líneas adelantadas le infringió un concluyente 5-0, era e Milán de Arrigo Sacchi. El Atlético no le haría un 4-0 al Madrid hasta 2015, casi 30 años nada  menos y con otro argentino en el banquillo; Simeone.